Fundación Española
Santo Domingo de Huari es el nombre castizo de la ciudad de Huari, capital de la provincia del mismo nombre, del departamento de Ancash, hoy región Chavín, bautizado así por los españoles cuando lo fundaron, pues, era norma en ellos fundar las ciudades de los territorios colonizados, imponían al topónimo, es decir, al nombre oriundo del lugar, el nombre de un santo de la iglesia católica, bajo cuya protección y devoción se realizaba fundación. El patrón de Huari es santo Domingo de Guzmán, patrono y fundador del rosario; Huari es una vos quechua con diversas acepciones, “Wari Wiracocha Runa “, primera acepción de indios; ”Wari Runa”, señores grandes, como señala Felipe Guzmán Poma de Alaya, por ejemplo.
Tanto por su nombre así como por muchas otras razones, la ciudad de Huari es de indiscutible fundación española. Entre ellas, destacar el trazo recto de sus calles, con distribución en damero, de diez por cinco orientadas de norte a Sur y de Este a Oeste.
Otras razones importantes son la presencia de una plaza mayor, de forma cuadrilátera y de una iglesia, construida en el lado relevante de dicha plaza. La referida iglesia hoy desaparecida, era de indiscutibles raíces coloniales; existió hasta la década del 70; hoy, se ha construida una arquitectura moderna y exótica, disonante con el contexto urbano mestizo de la ciudad. De acuerdo a los datos históricos existentes, es probable que la iglesia de Huari fue construida en 1551, después q` se estableciera en Yungay los misioneros Dominicos, quienes fundaron ahí la Iglesia y el convento, el mismo que también fue prioritario. Felix Alvarez Brun, señala que probablemente de este foco cristiano y evangelizador, salieron los primeros pastores religiosos a los distintos reinos del departamento, así como a Conchucos y Huari.
Otro echo importante que hay que destacar es la ciudad de Huari esta lejos de los sitios de ocupación prehispanica, factor especial que sirve para ratificar su condición de fundación española, porque los españoles para fundar las ciudades en las colonias a nombre de la corona católica, tenían especial cuidado de elegir los lugares alejados de los sitios alejados de los sitios alejados de los gentiles, salvo algunas excepciones, como el caso de la ciudad de Cuzco, cuya fundación española se levanta sobre estructuras de la época incaica. Las normas de fundación puntualizan que los lugares ocupados por los gentiles, debían ser abandonados y es así como se instruía a los indígenas al establecerce la política de la reducción.
Los vestigios arqueológicos que dan testimonio de la ocupación humana antes de la llegada de los españoles, estos se encuentran lejos de la ciudad de Huari. Uno de ellos, que es el mas conocido, es Huari tambo, a 15km. al norte de Huari, situado sobre el margen izquierdo del río Cuchitambo, al borde del camino incaico, el cual en este tramo, esta bien conservado. Huaritambo tanto por su nombre como por estar justo en un punto del camino incaico, debió haber sido un tambo incaico. Es probable que allí estuviera situado Huari antiguamente, antes de la fundación española (estudios posteriores confirmaran la hipótesis).
Entrando al templo parroquial de Huari, el creyente avanza hasta el Altar Mayor.
Al fondo hay un retablo de estilo moderno, lo que quiere decir que no corresponde a aquello siglos del coloniaje en que tanto floreció el arte sagrado. Dominando toda la nave, al centro, en una hornacina elegante, se destaca la venerable imagen de la virgen del Rosario. En la parte media del retablo, a derecha e izquierda, aparecen las imágenes de Santo Domingo y de San Francisco, fundadores de las dos grandes órdenes religiosas de la edad media. Estas imágenes son antiguas y muy bellas.
El pueblo Huarino, desde que proclamó a la virgen del rosario por su patrona tanta devoción tuvo a la madre de dios y tanta veneración sintió por su bella imagen, que le puso el cariñoso nombre de la “HUARINA”. Y tanto fue el prestigio de su Santo Patrono Domingo de guzmán, que su nombre fue unido al del pueblo, que desde entonces se denominó “Santo Domingo de Huari”.
Ya podemos imaginarnos con qué solemnidad se celebrarían antaño la festividad del Rosario, el primer domingo de Octubre y la de Santo Domingo el 4 de Agosto. Algo ha quedado de esas festividades hasta nuestros días en la tradición, cuando el pueblo , durante el octavario de su patrona, todavía dice: “Lunes, miércoles y viernes: comedia; martes, jueves y sábado: toros”.
¿Por qué son patronos de Huari la Virgen del Rosario y Santo Domingo?. La respuesta es muy sencilla. Fue porque el famoso padre Pedro Cano, de la orden dominicana, destacado del convento Santo Domingo de Yungay, seguramente por los años de 1556 a 1558, atravesando la gran cordillera Blanca, descendió por Chavín a estas tierras de Conchucos, y después de deshacer la idolatría en Chavín y en Huántar, pasó a Huari, donde adoctrinó por bastante tiempo a los nativos, fundó la doctrina, le puso por patronos a los mismos de su orden: La Virgen del Rosario y Santo Domingo, seguramente procuró que de España fueran traídas sus imágenes y colocadas en el templo por él edificado.
Y después de dejar bien plantado el árbol del Evangelio, se volvió a su convento, sin antes dejar religiosos de su orden, que perfeccionaron la labor misional por él tan felizmente comenzada. Cuando, pues, Santo Toribio, en sus dos visitas pastorales a Conchucos, por los años 1584 y 1594, llegó a Huari, encontró ya la doctrina fundada bajo los auspicios de los Dominicos del Convento de Yungay.
¿Cuántos fueron traídas estas imágenes? Suponemos que antes de finalizar el siglo XVI. Sabiendo que los indígenas eran tan dados a la idolatría, debieron ofrecer a su mirada las imágenes sagradas, no para sustituir unos ídolos por otros, sino para enseñarles la veneración de la Madre de Dios y de los santos, al mismo tiempo de rendir culto de la veneración de la Madre de Dios y de los santos, al mismo tiempo de rendir culto de adoración al Ser Supremo en espíritu y en verdad.
¿Cuánto tiempo hace desde entonces? Desde que los misioneros dominicos, inflamados en ardiente celo misional, fundaron la Doctrina de Santo Domingo de Huari, han pasado cuatro siglos. Por carecer de documentos precisos, no se puede fijar la fecha exacta; pero se puede suponer que estamos pasando o vamos a pasar dentro de pocos años el Cuarto Centenario de la Fundación Española de Huari, Acaso en el rico archivo del Convento Máximo de Santo Domingo de Lima o en Archivo Nacional, éste el documento en que el padre Cano daba a sus superiores de sus trabajos apostólicos y fundación de la doctrina.
Sea lo que fuere, Huari debe celebrar, a más tardar el año 60, el Cuarto Centenario de su fundación española.
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